Dice Lorenzo Mora que:
Dentro de cualquier actividad que más o menos esté estructurada se empieza a generar un grupo. La gente se conoce, conversa, se une y kawuam!, nace un medio. Así usted lo puede aplicar a lo que le dé la gana: el medio ebanista, el medio de la poesía, de la plástica, el medio del audiovisual (etc, etc). Los medios empiezan a generar un problema en sí mismos y es que se empiezan a convertir en conclusión de su labor. La gente se pega al medio, el medio se los chupa, los acepta y ahí murío el objetivo general: el trabajo.
El trabajo, el hacer, el crear deberían ser el motor de actuar; no el medio. El medio no es nada, es una simple consecuencia que genera ganacias; no debería generar compromisos, ni secretos, ni matrafulas, ni castas. No, el trabajo está primero. Es necesario desvincularse del medio como aspecto vinculante del hacer. Uno es lo que hace no lo que sus otros dicen que usted hace. El creador es valioso por su obra, no por el vino que se toma en las reuniones. No por ser verde se es parte del medio ambiente, es por ser mata, nada más.