y ni siquiera se levanta uno con el izquierdo o con el derecho, si no con los dos, y de ahí derecho al baño, mear, bañarse, lavarse los dientes, porque es muy importante tener el aliento fresco, es horrible cuando alguien le habla a uno y le llega esa patada a perro muerto, y es que si es un desconocido o alguien que casi uno no ve entonces nada más, bueno, pura vida, que estés bien, pero si es un amigo es una de vueltas y giros que hasta se quiere despegar el cuello, porque jamás decirle a alguien que la boca le huele a muerto, es una falta de sensibilidad y un desconocimiento de todas las reglas de vida en sociedad, imaginate, que uno esté en la calle, hola, todo bien, ¡en todas!, mirá volvete para otro lado que el aliento te apesta, fijo a ese hijueputa no se le dirige la palabra, porque manda güevo, como si a el cabrón nunca le hubiera olido a mierda la boca, y es que hay gente que le incomoda el mundo y es una pura quejadera por todo, un hueco, que el gobierno es una mierda, un pelo en la comida, que el restaurante es una mierda, que se murió el vecino, la vida es una mierda, como si uno se diera cuenta si el vecino se murió o si parió un elefante, a lo mucho si aparece mañana en la portada de la extra con las tripas de fuera o con media cabeza estampada en un muro, ¡mirá que horrible la extra!, es que esto ya es lo último, pobrecitos los familiares, como va a ser uno tan insensible, pasás la página y ahí está la chica de la semana, sentimientos en conflicto y la tía zelmira, es importantísimo saber quién se la peló frente a las cámaras, cuál modelo se puso medio kilo más de tetas y cuánto le cobraron a medford por quitarle los restos de cristiano que tenía embarrado el hummer