Sistema perfecto, ruega por nosotros.
Estandarte del pueblo, ruega por nosotros.
Garante del poder popular, ruega por nosotros.
Generadora de desarrollo, ruega por nosotros.
Columna vertebral de la paz social, ruega por nosotros.
Defensora de los desposeídos, ruega por nosotros.
Oremos:
Adoramos a Nuestra Señora de la Democracia, con su aura de bondad y su manto de inmaculada representatividad, sentada sobre el trono inexpugnable de la objetividad y dotada de un poder absoluto e incuestionable; rigiendo por encima de todo y de todos, sin temor alguno, por sobre el caos y la barbarie.
Amén.
En andas, a pasitos cortos, la cargamos cada cuatro años en la fiesta del Inmaculado Voto Universal, donde ataviada con refulgentes prendas de millones de colones le rendimos tributo y con fe ciega le rezamos: ¡Santa Democracia, en vos confiamos!
Pues heme aquí, blasfemo y hereje, expuesto ante la excomunión y resignado al destierro político: declaro que no creo en la divinidad de la Democracia, y expongo ante mis hermanos a la meretriz más grande de la historia, dama de compañía de los poderosos y verdadero opio de lo pueblos.
Sistema político nefasto, falaz y enajenante; que no permite cuestionamiento alguno. Enraizado profundamente en nuestras conciencias, validado de forma casi genética por incontables generaciones. Se acepta dudar de dios, pero jamás de la democracia.
A mi, que me taladran la razón las verdades absolutas y me huele a podrido donde saltan las conciencias, me parece más que sospechoso un sistema que ha mantenido en el poder a la elites durante tanto tiempo, perpetuando el poder de padres a hijos, de una forma tan eficaz.
Y si la excepción hace la regla, podemos darnos un vuelta por el caso chileno. No siendo mi tarea la de jugar al historiador, sólo puedo decir que en aquellas ocasiones en que la democracia sirvió para colocar en el poder a posiciones anti-hegemónicas, se desató la furia sistemática del poder de la elites. Y en nombre del todopoderoso mercado masacraron a quienes, de forma casi milagrosa, lograron doblegar el destino manifiesto del sistema democrático. Si no, pregunten a Allende o a algún desaparecido.
martes, 27 de febrero de 2007
sábado, 24 de febrero de 2007
Perdidos en el laberinto
Salí del cine con esa sensación de haberme perdido por un rato en un mundo alterno. Cada quién para su respectivo baño, no hay tiempo de comentar aún, porque el mundo “real” llama a cumplir con su naturaleza. Gracioso, nunca lo pensé hasta ese día, pero cada cuál tomó su lugar según el protocolo de ocupación de los orinales.
Terminado el asunto nos juntamos en el pasillo, a hablar sobre la película. Cuatro productores (o tres productores y yo que digo que lo soy) quieren secuestrar a Guillermo del Toro, con diferentes intenciones, pero con una misma motivación: amor a primera vista...de la película.
Primeros cinco minutos. Risas, elogios para la película y una que otra broma referencial. Nos sentamos a la mesa. Exaltamos la soberbia genialidad del manejo de la crueldad y el dolor que hace la película. El frío me recuerda que no ando ningún abrigo, mala idea. Dos o tres cigarrillos se encienden frente a mi. En este momento (mientras escribo) recuerdo como los pasajes de la película me daban vuelta en la cabeza.
No sé quién fue el que comenzó, me gustaría pensar que no fui yo, pero lo dudo...un comentario llevó al otro, y de pronto nos vimos envueltos en un torbellino de afiladas críticas, que al estilo “del Toro” desgarraron sin piedad la carne de la criatura que, segundos antes, contemplábamos con emoción.
Huecos en el guión, errores de caracterización y un comentario “en broma”: ¡la verdad es que el fauno tampoco estaba tan chiva! Poco a poco, con el esfuerzo de los cuatro, el afilado serrucho se encargó de llevar la conversación hasta un punto muerto.
No sé si todos pensamos lo mismo en ese momento, pero dentro de mi cabeza una vocecilla taladró una sentencia final: ¡te pasaste! Y es que realmente la película está muy bien, el estilo particular del director logra abstraernos del mundo por un rato y vivir, por un segundo, el mundillo audiovisual. ¿Qué más se puede esperar de una película?
Es extraño, y no puedo generalizar, pero tengo la leve impresión de que la tendencia destructiva que vivimos en esa mesa no es particular de los cuatro allí presentes. Me parece haberla visto antes, a mi alrededor, en este vergel bello de aromas y flores.
¿Será una forma de sobrellevar nuestra propia mediocridad? Complejo de superioridad, ¿o será acaso? ...una divina maldición de buen gusto, que nos permite ver hasta la paja más insignificante en el ojo del prójimo...
viernes, 23 de febrero de 2007
Primer strike
Viernes en la noche. Hace un frío del carajo, el teclado está en inglés y las rayitas rojas bajo las palabras me están volviendo loco. Así está mejor. El frío del carajo aún está ahí, y hay uno que otro anuncio peruano en la televisión. No sé que diablos estoy haciendo escribiendo, pero de repente se me ocurrió que sería interesante tener un blog a la deriva, para hacer de dominio público lo que no debería. Sin remordimientos.
Creo que esto pasa después de más detres cuatro meses de nada de nada. Sentado frente a la tele, viendo una película rosa (Cuatro bodas y un funeral, ¡sale Rowan Atkinson: “Mr. Bean”!), ,(no sé si la coma se pone antes o después del paréntesis) con una pizza a medio terminar, “cuidando” la casa de alguien más. Pues si, es un panorama patético, pero levemente gracioso...para un inglés (obviamente no lo soy).
Me gustaría saber si los ingleses son todo lo aburridos como lo hacen ver la películas gringas, cosa que me genera muchas dudas, debido a mi no tan reciente recelo de todo aquello que viene más al norte del lugar donde últimamente a cierto ranchero megalómano se le ocurrió construir un muro de proporciones chinas. Claro que debió haber alguna coma, pero se las quedo debiendo.
Ahora que se me ocurrió conseguir una cobija se me calentó leve la sangre y con relación a los asuntos gringos se me ocurrió (¡oh, iluminación mediática!) pensar en la mentada marcha contra el TLC. Seguro que el sol de las once va a estar demasiado caliente, así que el bloqueador solar es requisito. Cosa interesante, el bloqueador solar es probablemente hecho (o comercializado) por alguna transnacional gringa, y los pantalones o los zapatos, así como mil cosas más que usamos día a día.
¿A qué viene esto? Pues a nada, sólo se me ocurrió; porque de todas formas voy a ir e igualmente estoy en contra del tratado, no por el contenido de una que otra cláusula que vende al país (como si no loestuvieran estuviéramos vendiendo ya, a pedacitos), si no porque es una forma de resistir. Y es que realmente el país no va a cambiar con una que otra marcha, un TLC más o uno menos; porque los que quieren plata siempre quieren más, y los que creemos en la igualdad tenemos dos caminos, el de hablador o el de mártir.
Resistir es una palabra valiente. Sólo el que está debajo del zapato resiste. Se resiste el dolor, se disfruta el sexo. Una metáfora medio conversada, porque el que resiste es porque quiere, nadie lo obliga, es más, día a día estamos llamados a desistir. Porque a aparte del salmón (que rico un rollito de piel de salmón) nadie está llamado naturalmente a nadar contra la corriente (no se vale ser biólogo y saber de algún otro bicho que lo haga).
Por eso estoy aquí escribiendo y por eso voy a marchar el lunes, para resistir. Política, emocional, económica o existencialmente, no importa; todos los que resistimos lo hacemos con una única esperanza, que la resistencia triunfe...con una excepción, espero que ahorita alguna me desarme la resistencia. wawa.
Creo que esto pasa después de más de
Me gustaría saber si los ingleses son todo lo aburridos como lo hacen ver la películas gringas, cosa que me genera muchas dudas, debido a mi no tan reciente recelo de todo aquello que viene más al norte del lugar donde últimamente a cierto ranchero megalómano se le ocurrió construir un muro de proporciones chinas. Claro que debió haber alguna coma, pero se las quedo debiendo.
Ahora que se me ocurrió conseguir una cobija se me calentó leve la sangre y con relación a los asuntos gringos se me ocurrió (¡oh, iluminación mediática!) pensar en la mentada marcha contra el TLC. Seguro que el sol de las once va a estar demasiado caliente, así que el bloqueador solar es requisito. Cosa interesante, el bloqueador solar es probablemente hecho (o comercializado) por alguna transnacional gringa, y los pantalones o los zapatos, así como mil cosas más que usamos día a día.
¿A qué viene esto? Pues a nada, sólo se me ocurrió; porque de todas formas voy a ir e igualmente estoy en contra del tratado, no por el contenido de una que otra cláusula que vende al país (como si no lo
Resistir es una palabra valiente. Sólo el que está debajo del zapato resiste. Se resiste el dolor, se disfruta el sexo. Una metáfora medio conversada, porque el que resiste es porque quiere, nadie lo obliga, es más, día a día estamos llamados a desistir. Porque a aparte del salmón (que rico un rollito de piel de salmón) nadie está llamado naturalmente a nadar contra la corriente (no se vale ser biólogo y saber de algún otro bicho que lo haga).
Por eso estoy aquí escribiendo y por eso voy a marchar el lunes, para resistir. Política, emocional, económica o existencialmente, no importa; todos los que resistimos lo hacemos con una única esperanza, que la resistencia triunfe...con una excepción, espero que ahorita alguna me desarme la resistencia. wawa.
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