viernes, 23 de febrero de 2007

Primer strike

Viernes en la noche. Hace un frío del carajo, el teclado está en inglés y las rayitas rojas bajo las palabras me están volviendo loco. Así está mejor. El frío del carajo aún está ahí, y hay uno que otro anuncio peruano en la televisión. No sé que diablos estoy haciendo escribiendo, pero de repente se me ocurrió que sería interesante tener un blog a la deriva, para hacer de dominio público lo que no debería. Sin remordimientos.

Creo que esto pasa después de más de tres cuatro meses de nada de nada. Sentado frente a la tele, viendo una película rosa (Cuatro bodas y un funeral, ¡sale Rowan Atkinson: “Mr. Bean”!), ,(no sé si la coma se pone antes o después del paréntesis) con una pizza a medio terminar, “cuidando” la casa de alguien más. Pues si, es un panorama patético, pero levemente gracioso...para un inglés (obviamente no lo soy).

Me gustaría saber si los ingleses son todo lo aburridos como lo hacen ver la películas gringas, cosa que me genera muchas dudas, debido a mi no tan reciente recelo de todo aquello que viene más al norte del lugar donde últimamente a cierto ranchero megalómano se le ocurrió construir un muro de proporciones chinas. Claro que debió haber alguna coma, pero se las quedo debiendo.

Ahora que se me ocurrió conseguir una cobija se me calentó leve la sangre y con relación a los asuntos gringos se me ocurrió (¡oh, iluminación mediática!) pensar en la mentada marcha contra el TLC. Seguro que el sol de las once va a estar demasiado caliente, así que el bloqueador solar es requisito. Cosa interesante, el bloqueador solar es probablemente hecho (o comercializado) por alguna transnacional gringa, y los pantalones o los zapatos, así como mil cosas más que usamos día a día.

¿A qué viene esto? Pues a nada, sólo se me ocurrió; porque de todas formas voy a ir e igualmente estoy en contra del tratado, no por el contenido de una que otra cláusula que vende al país (como si no lo estuvieran estuviéramos vendiendo ya, a pedacitos), si no porque es una forma de resistir. Y es que realmente el país no va a cambiar con una que otra marcha, un TLC más o uno menos; porque los que quieren plata siempre quieren más, y los que creemos en la igualdad tenemos dos caminos, el de hablador o el de mártir.

Resistir es una palabra valiente. Sólo el que está debajo del zapato resiste. Se resiste el dolor, se disfruta el sexo. Una metáfora medio conversada, porque el que resiste es porque quiere, nadie lo obliga, es más, día a día estamos llamados a desistir. Porque a aparte del salmón (que rico un rollito de piel de salmón) nadie está llamado naturalmente a nadar contra la corriente (no se vale ser biólogo y saber de algún otro bicho que lo haga).

Por eso estoy aquí escribiendo y por eso voy a marchar el lunes, para resistir. Política, emocional, económica o existencialmente, no importa; todos los que resistimos lo hacemos con una única esperanza, que la resistencia triunfe...con una excepción, espero que ahorita alguna me desarme la resistencia. wawa.

1 comentario:

guipipia dijo...

que es cuatro meses de nada de nada? expliquese... (yo corazón ud) (lease en voz de chorbi asqueroso: si quiere lo desarmo papi!)