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martes, 24 de julio de 2007

Que SÍ, que NO, que caiga un chaparrón...

Hoy me harté de leer los artículos a favor y en contra del CAFTA. Tengo meses de no leer ni un sólo artículo que no trate sobre: desvirtuar a los adversarios, exponer visiones apocalípticas o prometer más allá de lo verosímil.

Yo estoy en contra del tratado, pero realmente no he encontrado en aquellos que se expresan en los medios alguna idea con la que me sienta identificado, y si yo, que estoy convencido, llegué a este punto de desesperación...¿qué pasará con la gente que no se ha decidido?

Dejemonos de varas, aquí hay dos formas de ver el mundo que están en disputa. Aquellos que están a favor del tratado tienen una visión liberal, basada en el favorecimiento del interés transnacional, la generación masiva de empleo industrial, y el crecimiento de ciertos sectores de la economía que consideran rentables y competitivos.

Del lado del NO tenemos algo muy claro, no comulgamos con esta visión de desarrollo ¿pero qué hay más allá?

No hemos propuesto panoramas alternativos creíbles y no hemos identificado claramente aquellos sectores que serán excluidos en caso de un voto favorable al CAFTA. Me temo que esta lucha está hecha para durar de aquí a octubre y después...calabaza; y a agachar la cabeza, otra vez.

Hay algo claro, con o sin CAFTA van a existir perdedores. De alguna forma deberíamos estar exigiendo al gobierno estudios claros, programas de reinserción de los sectores excluidos en uno u otro caso, proyectos para la inversión de los nuevos capitales que supuestamente van a existir...la vida ni comienza ni termina con el Sí o con el NO; pero seguimos empeñados en identificar quién es el fascista y quién el comunista.

Ya a mi me dio pereza y ganas de decir: ¡Ya no juego! Pero en este barco estamos todos, y así como vamos el agua se va a filtrar por algún lado, y nos vamos a ir en la tira.

Sé que los del NO tenemos ideas, formas alternativas de ver el mundo, pero sobre todo ganas de hacer algo por el país. Tratemos de ver más allá de este tratado. No hay duda en que se debe luchar fuerte por el voto negativo para el referendo, pero ya la estrategia no está funcionando, ni va a funcionar.

La vida sigue después del TLC, usemos esta coyuntura para encontrar las vías de desarrollo en que deseamos que ruede Costa Rica, ojalá sin CAFTA, pero también con él.